Que horribles somos los átomos
chocándonos y repeliéndonos
como polillas histriónicas
frente a un tubo de luz
incandecente, molesto,
hostil y frío,
de esos que titilan
en una sala de espera
constantemente.
Siguen las funciones de “La flauta mágica”
Hace 13 horas

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